Caracas, 12 de julio de 2022.- La entrada de la Residencia Socio Asistencial (RESA) "Aranda", ubicada en la parroquia La Pastora, huele a tierra húmeda y posee un corredor descubierto, al aire libre que conduce directo a la entrada. En la recepción, está una joven que atiende amablemente a los visitantes. En las paredes, numerosas carteleras con normas internas para los familiares: no traer café, ni chocolate, ni vestuario con imágenes alusivas al consumo. Los visitantes son anunciados con el personal de guardia, quienes tienen el trabajo de supervisar a los 65 hombres que allí hacen vida y dependiendo de la actividad pautada del día. Durante la estancia en el recibidor, se observó un joven llegando a la fuerza, con las manos atadas, acompañado de un enfermero que lo colocó en las sillas de espera, en el pasillo siguiente. El Dr. José Gregorio Hernández, jefe de Terapia Ocupacional -y quien lleva el nombre de nuestro santo criollo de la salud-, lo recibe con una actitud tranquila y serena, preguntándole sobre la causa de su recaída. Como muchos, es algo que no puede controlar.
Dicha situación, es constante en el centro asistencial, y las llamadas "recaídas" es común en el proceso de desintoxicación. Son situaciones difíciles y complejas, pero solo hay una elección y es salir del mundo de los vicios. Y el camino que emprenden los que deciden alejarse de del consumo de estupefacientes, es muy largo.
Alejandro Rausseo Vásquez, de 19 años de edad, residente desde hace seis meses en esta Casa-Hogar, relata con una calma -casi adormecedora-, su experiencia: "Tengo aproximadamente 9 meses que no consumo, porque antes de entrar aquí yo tenía pensado en dejarlas (narcóticos). Esto fue como un tiempo de alejamiento y de separación del mundo exterior. A mí me gustaría salir de aquí, si es posible mañana, porque yo me siento confiado. Me gradué de bachiller el año pasado. Me gustaría estudiar psicología en la universidad".
65 residentes de Aranda reciben tratamiento de desintoxicación actualmente
Aranda es la institución más antigua adscrita al Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) que preside la Dra Magaly gutiérrez. Creada en 1945, comenzó atendiendo a pacientes de tipo psiquiátrico. En ese entonces, no existían las drogas actuales, más allá del alcoholismo, según detalla el Director Administrativo del lugar, el Dr. Álvaro Villegas. Con el paso del tiempo, fueron apareciendo las sustancias psicoactivas y alrededor del año 2000, Aranda comienza a recibir a pacientes con problemas de consumo de sustancias ilícitas. Actualmente, la residencia hospeda a 65 pacientes de los 125 cupos que tienen disponible.
Este hogar socio asistencial, ofrece consulta médica, medicación, psicoterapia, terapia ocupacional y terapia familiar. Ésta última es de suma importancia, debido a que la adicción es una enfermedad que no solo afecta al individuo, sino a todo el ambiente familiar y la comunidad en donde viven. "La familia debe entender la magnitud del problema que tienen en la casa. Ya que una de las cosas que nos llama la atención, es que muchos de nuestros pacientes ingresan con una enfermedad dual, ya que además de la adicción tienen un cuadro psicótico", señala el doctor Villegas.
Así mismo, reseñó que se inicia el tratamiento con medicación para cubrir el cuadro psicótico, y luego, cuando el paciente está estable (mentalmente), comienza el programa de recuperación, con una duración de tres hasta seis meses. No obstante, reconoció la difícil tarea que es recuperar gran cantidad de pacientes, "El porcentaje que se recupera es bajo. Luego que nuestros muchachos terminan el tratamiento y salen a reencontrarse con sus familiares y amigos, también se tropiezan de nuevo con el grupo de la comunidad que sigue consumiendo estas sustancias y los invitan a unirse a ellos. A veces, es costoso para una persona en recuperación rehusar la oferta 'gratuita' de alucinógenos. Como es una conducta grupal, no es fácil salirse de ese círculo vicioso".
El Dr. Villegas, especializado en Neuropsiquiatría, afirma que el porcentaje de recuperación total en Aranda, es de un 15% a 20%. Sin embargo, existen las recaídas y los casos de algunos familiares que en las visitas programadas, traen sustancias nocivas para los internos. "Si lo que estamos buscando es que estos jóvenes se recuperen, ¿Por qué algunos familiares no colaboran, sino que son cómplices del consumo? ¡Eso es inentendible!", destacó Villegas.
Actualmente, Aranda ofrece cursos de cocina, panadería, repostería, barbería y peluquería, para sus pacientes. Estas oportunidades de capacitación, les permiten a los jóvenes poder reinsertarse en la sociedad al salir y conseguir empleo, además, de ocupar la mente mientras están en proceso de desintoxicación.
Esta Casa-Hogar, junto con los otros 55 centros asistenciales del territorio nacional, recibe mensualmente insumos alimentarios por parte del IVSS, como parte de las políticas implementadas por la actual presidenta de la institución y ministra del Poder Popular para la Salud (MPPS), Magaly Gutiérrez. "La ayuda alimentaria es muy importante, para nuestros muchachos", afirma el doctor Álvaro.
Neurofeedback como tratamiento a los trastornos mentales
El cerebro tiene una condición fabulosa que es la plasticidad cerebral, según explica el director de la RESA Aranda. Se puede entrenar para que funcione mejor, reactivando millones de células cerebrales que se encuentran inactivas con el neurofeedback: un proceso de entrenamiento que le permite al cerebro regularse, autoequilibrarse y utilizar el sistema bioeléctrico para mantener el cuerpo sano. Esta tecnología está aprobada en los Estados Unidos para el tratamiento de pacientes adictos (al igual que con síndrome postraumáticos, procedentes de experiencias bélicas): "Nosotros somos la única institución que trabaja con el seguro social que tenemos esa tecnología. Los niños autistas tienen una mayor concentración con el neurofeedback. Si tienes un trastorno de sueño, problemas de ansiedad, de baja productividad o depresión, con este tratamiento se mejora, asevera el Dr. Villegas.
Dicho entrenamiento, consiste en monitorear las ondas cerebrales de un paciente, mediante un estímulo o alguna actividad de su vida diaria, como por ejemplo: una película, un juego o escuchar música. Los enfermeros de la residencia, algunos egresados del Colegio Universitario de Rehabilitación (CUR) May Hamilton, quienes también se encargan de realizar las sesiones de neurofeedback en el centro, aseguran que el servicio se ejecuta de manera táctil, visual o auditiva, a través de una película o una sesión de media hora, en la que al paciente y de forma cómoda (sentado en una butaca, con aire acondicionado), se le coloca en el cuero cabelludo, unos electrodos, no invasivos, que no generan ningún tipo de dolor o incomodidad. Esto lo que hace es recibir las señales de ondas cerebrales. Luego, las pasa al amplificador de ondas y desde el computador portátil, se visualiza el espectrograma del paciente, para corregir la sintomatología del mismo.
Este mecanismo funciona como terapia alternativa, en la que se trabaja el trastorno del sueño, migraña, déficit de atención, con 3 o 2 sesiones semanales de una duración mínima de 30 minutos. De igual manera, los especialistas ofrecen apoyo a las personas que están bajo cuidado médico en esta institución con respecto a sus proyectos de vida: ¿Quién soy?, ¿Qué quiero hacer?, ¿Para qué nací? Colocándose en la posición de los pacientes, con el objetivo de orientarlos y ayudarlos.
No hay duda de que la mayoría de los residentes de
Aranda, han sido ingresados en contra de su voluntad por sus familiares. Pero,
según Marcos Zambrano (residente de Aranda desde hace 26 años), el aislamiento
es necesario para poder cambiar de mentalidad durante la primera etapa del
tratamiento. "Entré obligado prácticamente. Duré tres años internado, sin
permiso de salir ni nada, por la voluntad de mi mamá. Luego, me empezaron a dar
flexibilidad para salir. Recibí la oportunidad de trabajar en la panadería, y a
los quince días me sentí a gusto en ese oficio, y empecé a trabajar día a día,
de forma voluntaria en la panadería. Del 2003 al 2009, estuve en consulta
externa en Psiquiatría, comencé a hacer neuroterapia y mi vida empezó a agarrar otro camino, otro
destino, y aquí estoy ¡Desarrollando mi vida! Puedo salir de Aranda cuando lo
desee, pero ya la residencia es mi hogar. Ya que estoy como paciente y como
trabajador", explicó Zambrano.
Éste entrevistado dejó atrás el pasado. Piensa en lo que está haciendo y lo que
ha pasado en su proceso de regeneración. Está dedicado a su vocación cristiana
y motiva a muchos jóvenes a que no caigan en el mundo del vicio: "Esa es la
mentira más grande. Cuando uno dice 'yo salgo cuando yo quiera' ¡Solo no vas a
salir! Necesitas el apoyo de tu familia y de personas especializadas en esto.
Luego comienza el camino de la
desintoxicación, que puede oscilar entre 3 meses o incluso años, dependiendo de
la evolución del afectado con el tratamiento y su compromiso por lograrlo, además
del apoyo familiar", asevera.
La adicción del individuo, depende en gran parte de la formación que tuvo en el seno familiar
Cada vez que llega un nuevo paciente (joven) a Aranda, se le realiza una evaluación psicológica en la que se determina la formación de la persona desde su infancia, adolescencia, hasta llegar al consumo de sustancias nocivas. "El uso de la libertad individual y la falta de supervisión de sus padres o representantes, es un factor determinante", explica la Dra. Kenia Correa, psiquiatra, experta en el tratamiento de adicciones, y adjunta del Director de la Residencia Socio Asistencial. "La adicción del individuo depende de una determinada formación, el uso que le dan a la libertad, el uso que se la al tiempo libre, el uso excesivo de videojuegos, de tecnología sin fines provechosos, porque también hay juegos virtuales que promueven la violencia. Los padres deben buscarle utilidad a sus hijos mientras estén en la casa".
Este es un factor común, la poca productividad de niños, niñas y jóvenes dentro de sus hogares y la indiferencia de los representantes. De esta manera, factores negativos como la impotencia, la frustración, la hostilidad reprimida; son llevadas a la adicción de las computadoras y videojuegos, que con el tiempo se ven reemplazadas con la adicción a las drogas. Un vicio es cambiado por otro vicio. "Cuando no hay unión familiar, el individuo no tiene motivos de vida. El amor y la armonía te permite integrarte y consolidarte en una sociedad sana", enfatiza la Dra. Correa.
Expertos consideran que la influencia de las madres, padres y representantes en los primeros años de vida del individuo, es de suma importancia, ya que éstos proyectan en sus hijos los valores, creencias, normas o conflictos que tengan en su vida. Estos aspectos inciden en las expectativas que la madre o el padre tenga sobre sus hijos, incluso están presentes antes de que el niño o la niña nazca. Algo semejante ocurre con los nacidos de padres/madres o cuidadores que consumen alcohol u otras drogas, ya que corren un mayor riesgo de sufrir consecuencias adversas a corto y largo plazo, que van desde problemas médicos hasta problemas sociales, psicológicos y de comportamiento violento. Además de ser propensos a probar dichas sustancias a temprana edad.
Cindy Peña Baquero | Prensa IVSS