Caracas, 09 de enero 2020.- A través de las Residencias Socio Asistenciales (RESAS), el Gobierno Bolivariano y el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), garantizan atención a la salud de manera oportuna y de calidad, a los adultos y adultas mayores debidamente diagnosticados con patologías geriátricas, psiquiátricas, custodiables, farmacodependientes y con VIH, sustentado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en su artículo 80, donde establece que el Estado venezolano debe garantizarles atención integral y seguridad social.
Para conocer un poco más acerca de las tareas y responsabilidades que se llevan a cabo en dichos centros, visitamos la Residencia Socio Asistencial "La Mano de Dios", ubicada en la Urbanización Vista Alegre en el Distrito Capital, creada el primero de marzo de 1991, donde atienden a 77 personas de la tercera edad.
Allí conocimos a su director, personal administrativo y obrero que conviven a diario con adultos y adultas mayores, con el fin de darles una mejor calidad de vida. "Ellos permanecen en la residencia hasta que se los lleve el familiar o por fallecimiento. Aquí no hay otra alternativa porque ellos van en involución, por diferentes patologías como el alzhaimer o demencia senil, entre otras", expresó José Borrego, director de la residencia.
El ingreso de los pacientes a las residencia se hace a través de un convenio del IVSS con más de 70 instituciones en el territorio nacional, "ellos van a una institución médica del seguro social, allá les realizan un formato que se llama 15-30, luego con esa documentación van a la esquina de Altagracia en la División de Clínicas (sede principal IVSS), ellos consideran e ingresan al paciente, donde escoja el familiar en función de su lugar de vivienda y según la capacidad de las RESAS". Informó Borrego.
De igual forma, la institución subsidia la estadía de los abuelos y abuelas. Adicional a esto, entrega mensualmente alimentos de acuerdo a un plan de nutrición que deben seguir los responsables de las RESAS.
La familia también juega un rol importante
Los motivos para que un familiar decida ingresar a una persona en una residencia son dos, según explicó la Lic. Josehymar Borrego, quien se desempeña como administradora de la RESA La Mano de Dios, "un factor familiar y un factor de salud. Que la persona ya no se vale por sí misma, ya es dependiente de otro, y esa persona de la cual depende tiene que trabajar para poder costear medicamentos, pañales, entre otras cosas.
"No es fácil, muchas personas dudan en traer un abuelo acá y eso al final del cuento deteriora mucho la salud del paciente porque la soledad es peor, la involución en la soledad se acelera?, agregó.
Por su parte, Yeiker Rodríguez, Supervisor del área de enfermería dijo que no es fácil desprenderse de un familiar: "A veces hay que ponerse en los zapatos del familiar. Ellos quisieran darle el mejor trato a su familiar, pero muchas veces no saben como atenderlos y por eso deciden ingresarlos en las casas hogares, de reposo y recuperación".
Atención integral y especializada
"En el caso de nosotros, (La Mano de Dios) Los ponemos a pintar, a algunos, otros juegan dominó. Nosotros le suministramos la alimentación, desayuno, almuerzo, merienda y cena, el cuidado diario de nuestros médicos, nuestras enfermeras las 24 horas del día, ellos permanecen aquí los 365 días del año, los bañamos, los vestimos y asistimos a aquellos que son parapléjicos para darle los alimentos", aseguró Borrego.
Es importante destacar que, este centro asistencial cuenta con profesionales médicos, enfermeras, personal administrativo y obrero con vocación, sentido humanitario y con capacidad para solventar cualquier emergencia, además de dignificar al adulto mayor, sin discriminación, defendiendo su derecho a la sana convivencia en los últimos años de sus vidas.
Heidy Marchena / Prensa IVSS